Datos personales

viernes, 27 de marzo de 2026

URIEL & COMPANY

 

URIEL & COMPANY

EPISODIO 00

 

El futuro también es nuestro

 

INTRODUCCION.

Hay un momento en la vida en el que uno empieza a mirar el tiempo de otra manera.

Los años dejan de ser números…

y se convierten en experiencias.

La sociedad suele hablar mucho de juventud.

Pero habla poco de algo extraordinario:

la experiencia acumulada de toda una vida.

 

PRESENTACION.

Bienvenidos a URIEL & COMPANY.

Un podcast para quienes saben que la vida no se divide entre jóvenes y mayores.

Se divide entre quienes siguen mirando el mundo con curiosidad…

y quienes dejaron de hacerlo.

Aquí hablaremos de memoria, cultura, naturaleza, aprendizaje, presente y futuro.

Porque el futuro también pertenece a quienes han vivido más.

Soy Juan Ríos Laorden y durante los próximos minutos vamos a conversar, escuchar historias, reflexionar y descubrir juntos algo importante:

que la experiencia no es pasado…

es capital de futuro.

 

AVANCE DE CONTENIDOS.

Hoy abordaremos:

La curiosidad no envejece.

Historias que solo da la vida

La revolución silenciosa de la longevidad

Aprender sin prisa

Seguir siendo útiles

Sección cultural, libro El arte de no amargarse la vida de Rafael Santandreu

Sección musical: Gymnopedie nº 1 de Erik Satie

 

LA CURIOSIDAD NO ENVEJECE.

La curiosidad no envejece:

Hay algo que distingue a las personas que mantienen viva su energía a lo largo de los años.

No es la fuerza física.

No es la juventud.

Es algo mucho más poderoso.

La curiosidad.

La curiosidad es una forma de inteligencia.

Una manera de seguir en contacto con el mundo.

Las personas curiosas hacen preguntas.

¡Observan!      ¡Escuchan!      ¡Aprenden!

Y lo interesante es que la curiosidad no entiende de edades.

Muchos científicos han hecho descubrimientos importantes después de los sesenta.

Muchos escritores han publicado sus obras más profundas después de los setenta.

Muchos músicos han creado sus mejores composiciones cuando ya conocían bien la vida.

Porque la curiosidad no se desgasta con el tiempo.

Al contrario.

La experiencia la vuelve más interesante.

Cuando uno ha vivido más, las preguntas cambian.

Son menos superficiales.

Más esenciales.

Nos preguntamos:

¿Por qué ocurren las cosas?

¿Qué merece realmente la pena?

¿Qué hemos aprendido del camino recorrido?

Y esas preguntas son el comienzo de algo muy importante.

Seguir aprendiendo.

Aprender no significa volver a una escuela.

Puede ser algo mucho más sencillo.

Leer un libro distinto.

Escuchar música que nunca habíamos oído.

Descubrir una historia nueva.

Incluso mirar de otra manera algo que siempre estuvo ahí.

Porque la curiosidad tiene un efecto extraordinario.

Mantiene la mente despierta.

Mantiene el mundo abierto.

Y quizá esa sea una de las claves de una vida larga y plena.

Seguir preguntando.

Seguir descubriendo.

Seguir mirando el mundo con interés.

Porque mientras haya curiosidad…

siempre habrá futuro.

La curiosidad es una forma de juventud intelectual.

Quien sigue preguntando… sigue viviendo.

  

HISTORIAS QUE SOLO DA LA VIDA.

Vivimos en una época en la que circula mucha información.

Noticias.
Datos.
Opiniones.

Pero hay algo que cada vez aparece menos en el ruido cotidiano.

Las historias verdaderas.

Las historias que solo da la vida.

Cada persona que ha vivido más de seis o siete décadas guarda dentro de sí algo extraordinario:

un archivo de experiencias que ningún libro puede contener.

Historias de trabajo.

De familia.

De decisiones difíciles.

De cambios inesperados.

Historias que hablan de cómo era el mundo cuando todo parecía más lento…

y también de cómo ese mismo mundo se transformó.

Quienes hoy tienen más de sesenta o setenta años han sido testigos de una de las épocas de cambio más intensas de la historia.

Han visto aparecer la televisión en los hogares.

Han visto transformarse ciudades, costumbres, formas de vivir.

Han visto desaparecer oficios y nacer otros nuevos.

Han vivido momentos que para las generaciones más jóvenes ya forman parte de los libros de historia.

Pero lo más valioso de esas historias no es solo lo que ocurrió.

Es lo que enseñan.

Cada historia vivida contiene una pequeña lección sobre el tiempo, sobre las personas, sobre la vida misma.

Por eso escuchar a alguien que ha vivido mucho no es un ejercicio de nostalgia.

Es un ejercicio de comprensión.

Es entender cómo llegamos hasta aquí.

Porque las historias personales no son solo recuerdos.

Son una forma de conocimiento.

Una memoria que ayuda a que las nuevas generaciones entiendan mejor el presente.

Y quizá por eso, en un mundo que cambia tan rápido, necesitamos escuchar más esas voces.

Las voces de quienes han vivido lo suficiente para saber que la vida no siempre sigue el camino que habíamos imaginado.

Pero casi siempre nos enseña algo en el trayecto.

 

LA REVOLUCION SILENCIOSA DE LA LONGEVIDAD.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, vivir muchos años era una excepción.

Las generaciones pasadas convivían con enfermedades, trabajos duros y una esperanza de vida mucho más corta que la actual.

Pero en apenas un siglo ha ocurrido algo extraordinario.

Algo que a veces pasa desapercibido.

Una auténtica revolución.

La revolución de la longevidad.

Hoy millones de personas viven veinte, treinta o incluso cuarenta años más que sus abuelos.

Eso significa que la vida ya no se divide en tres etapas simples:

infancia, trabajo y vejez.

Ahora aparece algo nuevo.

Una etapa que antes casi no existía.

Una etapa de madurez larga, activa y llena de posibilidades.

Personas que han terminado su vida laboral…

pero no su vida creativa.

Personas que descubren tiempo para aprender, para viajar, para escribir, para comenzar proyectos que antes parecían imposibles.

La longevidad no es solo vivir más años.

Es vivir más tiempo con conciencia, con experiencia y con libertad.

Y ese cambio tiene consecuencias profundas.

Para la sociedad.

Para las familias.

Para la cultura.

Nunca antes tantas personas con una enorme experiencia acumulada habían tenido tanto tiempo para compartirla.

Por eso algunos sociólogos hablan de una nueva etapa de la vida.

Una etapa que no es juventud…

pero tampoco es retirada.

Es algo diferente.

Un tiempo en el que la vida se mira con más calma.

Con menos urgencia.

Con más perspectiva.

Quizá todavía estamos aprendiendo a comprender esta nueva realidad.

Pero una cosa parece clara.

La longevidad no es solo un logro médico o científico.

Es también una oportunidad.

La oportunidad de vivir más…

y quizá de vivir mejor.

Eso cambia completamente la idea de lo que significa envejecer.

No es un final.

Es una etapa diferente.

 

APRENDER SIN PRISA.

Durante buena parte de nuestra vida aprendemos por obligación.

En la escuela.

En el trabajo.

En los años en los que todo parece ir deprisa.

Aprendemos para aprobar un examen.

Para conseguir un empleo.

Para responder a las exigencias de cada etapa.

Pero llega un momento en el que el aprendizaje cambia de sentido.

Ya no es una obligación.

Se convierte en un placer.

Aprender sin prisa es uno de los grandes privilegios de la madurez.

Es abrir un libro porque realmente nos interesa.

Escuchar una conferencia porque nos despierta curiosidad.

Descubrir una música que nunca habíamos oído.

Muchas personas descubren después de los sesenta cosas que siempre quisieron hacer.

Aprender un idioma.

Estudiar historia.

Tocar un instrumento.

Comprender mejor el arte, la filosofía o la ciencia.

Y cuando el aprendizaje nace del interés auténtico, ocurre algo curioso.

La mente se mantiene despierta.

La curiosidad vuelve a aparecer.

El mundo vuelve a ampliarse.

Porque aprender no es solo acumular conocimientos.

Es mantener viva la relación con el mundo.

Es aceptar que siempre hay algo nuevo por descubrir.

Y quizá ese sea uno de los secretos de una vida larga y plena.

No dejar nunca de aprender.

Aunque sea poco a poco.

Aunque sea con calma.

Aunque sea simplemente por el placer de entender un poco mejor el mundo que nos rodea.

Porque cuando aprendemos…

la vida sigue avanzando.

Aprender sin prisa es uno de los grandes privilegios de la madurez.

 

SEGUIR SIENDO UTILES.

Hay una necesidad profunda que acompaña al ser humano durante toda su vida.

La necesidad de sentirse útil.

No importa la edad.

No importa la etapa en la que nos encontremos.

Todos necesitamos sentir que lo que hacemos tiene sentido para alguien.

Durante muchos años esa utilidad suele estar ligada al trabajo.

Al oficio.

A la profesión.

A las responsabilidades de cada día.

Pero cuando llega el momento de dejar la vida laboral, aparece una pregunta importante.

¿Y ahora qué?

La respuesta, muchas veces, está más cerca de lo que pensamos.

Porque la utilidad no desaparece con la jubilación.

Simplemente cambia de forma.

Puede aparecer en el cuidado de los demás.

En el apoyo a la familia.

En el voluntariado.

En compartir conocimientos que solo da la experiencia.

Las sociedades más sabias siempre han valorado el papel de las personas con más años de vida.

No solo por lo que hicieron.

Sino por lo que saben.

La experiencia es una forma de conocimiento que no se aprende en los libros.

Se aprende viviendo.

Y ese conocimiento puede ser extraordinariamente valioso para quienes vienen detrás.

Para los hijos.

Para los nietos.

Para las nuevas generaciones que todavía están empezando a recorrer su camino.

Seguir siendo útiles no significa hacer más cosas.

Significa saber que lo que uno aporta sigue teniendo valor.

Que la vida no se mide solo por la velocidad con la que avanzamos.

Sino también por lo que dejamos en los demás.

Porque quizá una de las mayores satisfacciones de la madurez sea descubrir que, incluso después de muchos años, todavía podemos ser importantes para alguien.

Pocas cosas son más útiles que la experiencia.

La experiencia no es pasado.

Es conocimiento.

Es perspectiva.

Es equilibrio.

  

SECCION CULTURAL.

En URIEL & COMPANY queremos reservar siempre un pequeño espacio para los libros.

Porque los libros tienen algo especial.

Nos acompañan, nos hacen pensar…

y a veces incluso cambian la manera en que vemos la vida.

El libro que recomendamos hoy se titula:

“El arte de no amargarse la vida”, del psicólogo Rafael Santandreu.

Es un libro que ha tenido un enorme éxito porque plantea una idea sencilla, pero muy poderosa.

Muchas veces no sufrimos tanto por lo que nos ocurre…

como por la forma en que interpretamos lo que nos ocurre.

Santandreu propone una forma de pensamiento basada en la psicología cognitiva.

Una manera de aprender a relativizar los problemas, a aceptar la incertidumbre y a desarrollar una actitud más serena frente a las dificultades de la vida.

No es un libro complicado.

Está escrito con claridad, con ejemplos cercanos y con un tono optimista que invita a reflexionar.

Quizá uno de sus mensajes más interesantes sea este:

la felicidad no depende tanto de que todo vaya bien…

sino de cómo aprendemos a mirar lo que nos pasa.

“El arte de no amargarse la vida”, de Rafael Santandreu.

Un libro que nos recuerda que, a veces, cambiar la forma de pensar puede cambiar también la forma de vivir.

 

SECCION MUSICAL.

En URIEL & COMPANY también queremos detenernos un momento en la música.

Porque la música tiene una capacidad extraordinaria:

puede acompañar una etapa de la vida, un recuerdo, incluso una emoción difícil de explicar con palabras.

La pieza que escucharemos hoy es una obra muy especial.

Se titula “Gymnopédie nº1”, del compositor francés Erik Satie.

Fue escrita a finales del siglo XIX y, desde entonces, se ha convertido en una de las piezas para piano más reconocibles y delicadas de la música clásica.

Su ritmo es lento, casi contemplativo.

Las notas parecen avanzar con calma, como si invitaran al oyente a detenerse un momento en medio del ruido cotidiano.

Satie era un compositor muy particular.

Le gustaba la sencillez, la repetición, la atmósfera tranquila.

Y en esta obra consiguió algo extraordinario:

crear una música que transmite serenidad, reflexión y una cierta sensación de tiempo suspendido.

Quizá por eso, más de cien años después de haber sido escrita, Gymnopédie nº1 sigue emocionando a quienes la escuchan.

Es una música que no necesita imponerse.

Simplemente está ahí.

Invitando a respirar más despacio…

y a escuchar.

 

REFLEXION FINAL.

Quizá la edad no sea una cuenta atrás.

Quizá sea simplemente otra forma de mirar el mundo.

Con menos prisa.

Con más perspectiva.

Con más comprensión.

 

DESPEDIDA.

Hoy hemos hablado de curiosidad, de memoria, de aprendizaje y de futuro.

Porque la edad no es una frontera…

es una perspectiva.

En el próximo episodio de URIEL & COMPANY hablaremos de algo que todos llevamos dentro:

las decisiones que cambiaron nuestra vida.

Gracias por acompañarnos, saludos de Juan Ríos Laorden.

Y recuerde algo importante:

la experiencia no es el pasado…

es una forma de mirar el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario