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domingo, 26 de abril de 2026

URIEL & COMPANY

ORADA 01TEEMPORADA 01 - EPISODIO 01

 TEMPORADA 01

 

TEMPORADA 01 -
EPISODIO 01

Ser humano y naturaleza: una conversación pendiente

SPOTIFY: https://open.spotify.com/episode/0OexrRbJHu1hLX2HuQ73ie?si=4788e266b1254e1a

IVOOX:

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INTRODUCCION.

Hay un momento en la vida en el que uno deja de mirar la naturaleza como un paisaje…

y empieza a reconocerla como parte de sí mismo.

No ocurre de golpe.

Ocurre con los años.

Con los inviernos vividos.

Con los veranos recordados.

Con los caminos recorridos sin prisa.

A partir de cierta edad, la naturaleza deja de ser un escenario…

y se convierte en una conversación.

 

PRESENTACION.

Bienvenidos a URIEL & COMPANY.

Un podcast para quienes saben que la vida no se divide entre jóvenes y mayores.

Se divide entre quienes siguen mirando el mundo con curiosidad…

y quienes dejaron de hacerlo.

Aquí hablaremos de memoria, cultura, naturaleza, aprendizaje, presente y futuro.

Porque el futuro también pertenece a quienes han vivido más.

Soy Juan Ríos Laorden y durante los próximos minutos vamos a conversar, escuchar historias, reflexionar y descubrir juntos algo importante:

que la experiencia no es pasado…

es capital de futuro.

Episodio 1. Ser humano y naturaleza: una conversación pendiente

 

AVANCE DE CONTENIDOS.

Hoy abordaremos:

La naturaleza como memoria.

La naturaleza como ritmo.

La naturaleza como refugio.

La naturaleza como responsabilidad.

La naturaleza como legado.

Una mirada compartida.

Sección cultural, libro La vida de los árboles de Francis Hallé

Sección musical: Cylinder Five de Chris Zbriskie


LA NATURALEZA COMO MEMORIA.

Quienes hoy han superado los sesenta o setenta años no han vivido siempre en el mismo mundo.

Han conocido campos más abiertos.

Cielos más limpios.

Ritmos más lentos.

Han visto cómo cambiaban los paisajes.

Cómo algunos ríos perdían fuerza.

Cómo los pueblos se vaciaban.

Cómo las estaciones empezaban a confundirse.

Y, sin embargo, también han aprendido algo profundo:

la naturaleza no desaparece…

pero sí puede deteriorarse.

Y ese deterioro no siempre es evidente.

A veces es silencioso.

 

LA NATURALEZA COMO RITMO.

Durante años, la vida moderna nos empujó a vivir deprisa.

Pero la naturaleza nunca ha tenido prisa.

El árbol crece a su tiempo.

El río encuentra su camino.

Las estaciones siguen su ciclo.

Y quizás una de las grandes lecciones de la madurez sea esta:

aprender de nuevo a vivir al ritmo de la naturaleza.

Caminar sin objetivo.

Observar sin intervenir.

Escuchar sin necesidad de responder.

Porque cuando uno se detiene, descubre algo sencillo:

la naturaleza no exige nada…

pero lo ofrece todo.

 

LA NATURALEZA COMO REFUGIO.

En algún momento de la vida, todos hemos necesitado un lugar donde pensar.

Un banco, una terraza, un tren.

Un camino, una playa, un río.

Una sombra, una nube.

La naturaleza ha sido siempre ese refugio silencioso.

Un lugar donde ordenar las ideas.

Donde tomar decisiones.

Donde simplemente estar.

Y es curioso.

Cuanto más compleja se vuelve la vida…

más valor tiene lo sencillo.

El sonido del viento.

El crujido de la tierra bajo los pies.

La luz cambiando al final del día.

 

LA NATURALEZA COMO RESPONSABILIDAD.

Pero hay algo que no podemos ignorar.

Durante décadas, el ser humano ha utilizado la naturaleza como si fuera inagotable.

Hemos construido.

Hemos consumido.

Hemos transformado.

Y en muchos casos… hemos olvidado.

Hemos olvidado que formamos parte de ese mismo equilibrio.

Hoy estamos en un punto delicado.

No en el límite absoluto…

pero sí en un borde que exige atención.

Los ecosistemas responden.

El clima cambia.

Los recursos se agotan más rápido de lo que se regeneran.

Y aquí aparece una pregunta importante:

¿qué dejamos a quienes vienen detrás?

 

LA NATURALEZA COMO LEGADO.

Cada generación recibe un mundo…

y lo entrega al siguiente.

Quienes han vivido más tienen algo muy valioso que aportar:

la perspectiva.

Saben cómo era antes.

Saben qué se ha perdido.

Saben qué merece la pena conservar.

Y ese conocimiento es esencial.

Porque proteger la naturaleza no es solo una cuestión técnica.

Es una cuestión cultural.

De hábitos.

De decisiones.

De forma de vida.

Transmitir ese respeto…

esa atención…

esa conciencia…

es quizá una de las herencias más importantes que podemos dejar.

 

UNA MIRADA COMPARTIDA.

La naturaleza no necesita discursos grandilocuentes.

Necesita gestos.

Pequeños gestos.

Caminar más despacio.

Consumir con más cuidado.

Observar con más atención.

Y también necesita algo más profundo:

una forma distinta de mirar.

No como propietarios.

No como dominadores.

Sino como parte de un sistema del que dependemos.

 

REFLEXION FINAL.

Tal vez la madurez tenga algo que la juventud aún está descubriendo.

La conciencia del tiempo.

La certeza de que todo es limitado.

Y precisamente por eso… valioso.

La naturaleza no es algo que esté fuera de nosotros.

Es el lugar al que pertenecemos.

El lugar del que venimos.

Y el lugar que dejamos.

Quizá no podamos cambiar todo.

Pero sí podemos cambiar nuestra forma de estar en el mundo.

Y a veces, eso es suficiente para empezar.

 

SECCION CULTURAL.

En URIEL & COMPANY queremos reservar siempre un pequeño espacio para los libros.

Porque los libros tienen algo especial.

Nos acompañan, nos hacen pensar…

y a veces incluso cambian la manera en que vemos la vida.

El libro que recomendamos hoy es un ensayo claro, cercano y profundamente necesario:

“La vida de los bosques” — Francis Hallé

Un texto accesible que nos invita a entender los bosques no solo como recursos, sino como sistemas complejos, vivos y esenciales.

Hallé explica con sencillez cómo funcionan los ecosistemas forestales, cómo se relacionan entre sí y por qué su conservación es clave para el equilibrio del planeta.

Es un libro que se lee con facilidad…

pero que deja una reflexión duradera.

 

SECCION MUSICAL.

En URIEL & COMPANY también queremos detenernos un momento en la música.

Porque la música tiene una capacidad extraordinaria:

puede acompañar una etapa de la vida, un recuerdo, incluso una emoción difícil de explicar con palabras.

Para acompañar esta reflexión sobre la naturaleza, hemos elegido una pieza especial.

Se titula “Cylinder Five”, del compositor Chris Zabriskie.

Es una música tranquila, casi suspendida en el tiempo.

No busca imponerse…

sino acompañar.

Tiene algo de paisaje sonoro.

Algo que recuerda al viento, a la distancia, al paso lento de las horas.

Es una música que no distrae…

sino que invita a pensar.

A detenerse un momento.

A escuchar no solo lo que suena…

sino también lo que nos rodea.

 

DESPEDIDA.

Quizá la naturaleza no nos pide grandes cosas.

Solo atención.

Respeto.
Y un poco más de conciencia.

Porque al final…

cuidar la naturaleza…

es también una forma de cuidarnos a nosotros mismos.

En el próximo episodio de URIEL & COMPANY hablaremos de algo que todos llevamos dentro:

las decisiones que cambiaron nuestra vida.

Gracias por acompañarnos, saludos de Juan Ríos Laorden.

Y recuerde, recuerda algo importante:

la experiencia no es el pasado…

es una forma de mirar el futuro.

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