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martes, 26 de abril de 2016

DUELOS, QUEBRANTOS, VÍSPERAS Y NONAS.

DUELOS, QUEBRANTOS, VÍSPERAS Y NONAS:

Una vez concluida la jornada de recuerdo (por tantos) de la Promulgación en España de la Ley General de Sanidad (L 14/1986), estudiada con sudores bubáticos por tantos opositores y olvidada por tantos (después de vísperas); la Ley que recoje como titulares del derecho de la protección de la salud y a la atención sanitaria a propios y extraños (todos los españoles y los ciudadanos extranjeros que tengan establecida su residencia en territorio nacional); la Ley que nos sacó de la beneficencia; la Ley que han sido incapaces de articular por sécula seculorum los diecisiete consejeros de sanidad de turno en su Consejo Interterritorial de Salud que ha contribuido en no pocas ocasiones a imponer postulados partidistas más que facilidades unitarias para la globalidad de los territorios en sus necesidades de salud; la Ley que nos hizo más libres; la Ley que mira para otro lado cuando hay que obligar a colocar todo el dinero que hace falta, en el lugar que hace falta y para los que lo necesitan, a través de una financiación suficiente y finalista; la Ley que modernizó a enfermos y profesionales; la Ley que no acabó con los privilegios de no pocos beneficiarios que siguen teniendo una vía diferente de entrar y relacionarse con los servicios de salud a través de sus mutuas y dejar pendiente como tantas cosas la culminación de la "transición sanitaria española"; la Ley que dejo codearse a la educación para la salud, la promoción para la salud, economía de la salud, las otras saludes (bucodental, mental, ...) con la gran Salud Pública; la Ley que se sonrojó en 2012 cuando le pellizcó un gobierno austerizante en los derechos que más le dolían.
Y es que nuestras grandes leyes, estas que duran treinta años, son tan firmes y sólidas que nos da reparo tocarlas y nos recuerdan que "no somos nadie"; y más nos vale no meterla en la centrifugadora en que andan dándose a coscorrones sus primas, las leyes de educación y sus mutaciones, otra de las patas (perdón, pilares) del estado de bienestar, hoy más necesario que ayer, pero menos que mañana.
Seguiré leyendo de vez en cuando la L 14/1986, como las buenas cosas con fundamento, como esos versos regalados por Rilke (Porque aún las cosas más próximas son / algo muy remoto para los hombres) ó del maestro García Montero (Sí, / tú conoces la tarde que se cae / por la ley de gravedad de quien la mira) y habré de recordarme tantas horas de debate y pensamiento (útiles), sabedor que todo esta pendiente de una gran transformación, ya veremos si para bien, porque en nuestro afán de estar a lo que toca, somos capaces de estar a la vez brindando por añoradas consecuciones de libertad y a la par estar pasando por la picota aquel "135" (otro bolsillo de las grandes) vilipendiado por mayoría y hacer añicos todas estas bravías legislaciones, como decía aquel, en menos que canta un gallo.
¡Sí!, seguiré leyendo la L 14 de aquel evocado año en que me faltaban tres meses para acabar la mili y hacía ocho que ya era "europeo" (como Fó, como Eco o Yourcenar; escribía esta última: "Vivimos abarrotados de estatuas, ahítos de delicias pintadas o esculpidas, pero esa abundancia es ilusoria"); por eso, aunque me ruborice pensando que me es infiel, miraré a papeles con olores más frescos que ya no vienen de la carrera de san jerónimo, ni del paseo del prado, siquiera de la avenida del guadiana, sino de las europas, estas europas que me hablan ya en lenguas de más altos intereses: Health and european integration: part of the problem or part of the solution?.
Cierro parafraseando al de hace cuatrocientos: ... cosas veredes Sancho ...


Juan Ríos Laorden, en Albacete, abril 2016

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