Un paseo por la práctica clínica, la gestión y las humanidades
domingo, 29 de diciembre de 2019
domingo, 23 de diciembre de 2018
jueves, 6 de diciembre de 2018
lunes, 3 de diciembre de 2018
sábado, 1 de diciembre de 2018
lunes, 26 de noviembre de 2018
domingo, 25 de noviembre de 2018
sábado, 24 de noviembre de 2018
jueves, 22 de noviembre de 2018
martes, 20 de noviembre de 2018
lunes, 19 de noviembre de 2018
domingo, 18 de noviembre de 2018
lunes, 9 de abril de 2018
#Pediatriaenobras (I).
Durante una temporada estaré activo en esta página de tantos años, para comunicar a traves de la etiqueta #Pediatriaenobras (activa en otras redes) el seguimiento realizado a la indicación, prevención de resistencia y monitorización continua del uso de antibióticos en pacientes menores de 14 años, es decir población pediátrica; un apasionante trabajo en el que ando implicado en estos últimos tiempos.
La comparación del consumo antimicrobiano en edad pediátrica entre diferentes países europeos intenta poner de manifiesto la amplia variabilidad de patrones de prescripción de antibióticos, con grandes variaciones y siendo generalizada la evidencia de su frecuente utilización en el tratamiento de infecciones respiratorias, sobre todo virales (aspecto este bien recogido en recientes trabajos de Holstiege, Schinick, Molokhia, Incenti, Oteri, Bezemer, Poluzzi, Puccini, Ulrichsen, Sturkenboom, Trifiro, Garbe, Youngster, Avorn, Belleudi, Cantarutti, Diez-Domingo, Kirchmayer, Park, Peiró, Sanfélix-Gimeno, Schröder, Schüssel, Shin, Simonsen, Blix, Tong, Ziv-Baran, Kim, entre otros) publicados por revistas de prestigio internacionales: BioMed central Pediatrics, The Pediatric Infectious Disease Journal, The Journal of Pediatrics, ....
Otro tema diferente es poder comparar entre paises, dada la dificultad en socavar información y la homogenidad en su estratificación en la edad pediátrica; al margen de los escasos datos en el nivel primario de atención estratificados por edades (Atención Primaria Pediatrica), ya que en muchos paises europeos no gozan de la atención a menores de 14 años por médicos especialias Pediatras, cosa que si sucede afortunadamente en nuestro país.
Según datos de la CIMA (Centro de Información Online de medicamentos de la AEMPS -Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), en España existen actualmente 13.854 medicamentos autorizados, 2.400 principios activos, 30.426 presentaciones, 158 biosimilares y 186 medicamentos huérfanos, pudiendo observar en la tabla mostrada en la imagen el número de presentaciones de antibióticos utilizados habitualmente en Pediatría de Atención Primaria y el año en que fueron autorizados por primera vez en nuestro país.
Comenzamos el camino ...
martes, 30 de mayo de 2017
MIS PACIENTES
Mis pacientes, que son como todos, me obligan habitualmente a contemplar y estudiar sus jóvenes historias clínicas, como una suerte de hitos saludables y zarpazos precoces.
Siempre me ha impresionado sobremanera los neonatos con patologías tempranas. Son supervivientes a procesos que se sucedían uno tras otro y que esquivaron con la ayuda de los profesionales que se desviven en las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatales . Pocos años después sigue siendo grandes luchadores y reparten optimismo donde casi no cabe.
Hoy recuerdo y evoco a estos crónicos precoces y al afán y desvelo de sus padres y cuidadores, que nunca llegarán a cifrar la energía y sensibilidad que van dejando en el trayecto.
martes, 26 de abril de 2016
DUELOS, QUEBRANTOS, VÍSPERAS Y NONAS.
DUELOS, QUEBRANTOS, VÍSPERAS Y NONAS:
Una vez concluida la jornada de recuerdo (por tantos) de la Promulgación en España de la Ley General de Sanidad (L 14/1986), estudiada con sudores bubáticos por tantos opositores y olvidada por tantos (después de vísperas); la Ley que recoje como titulares del derecho de la protección de la salud y a la atención sanitaria a propios y extraños (todos los españoles y los ciudadanos extranjeros que tengan establecida su residencia en territorio nacional); la Ley que nos sacó de la beneficencia; la Ley que han sido incapaces de articular por sécula seculorum los diecisiete consejeros de sanidad de turno en su Consejo Interterritorial de Salud que ha contribuido en no pocas ocasiones a imponer postulados partidistas más que facilidades unitarias para la globalidad de los territorios en sus necesidades de salud; la Ley que nos hizo más libres; la Ley que mira para otro lado cuando hay que obligar a colocar todo el dinero que hace falta, en el lugar que hace falta y para los que lo necesitan, a través de una financiación suficiente y finalista; la Ley que modernizó a enfermos y profesionales; la Ley que no acabó con los privilegios de no pocos beneficiarios que siguen teniendo una vía diferente de entrar y relacionarse con los servicios de salud a través de sus mutuas y dejar pendiente como tantas cosas la culminación de la "transición sanitaria española"; la Ley que dejo codearse a la educación para la salud, la promoción para la salud, economía de la salud, las otras saludes (bucodental, mental, ...) con la gran Salud Pública; la Ley que se sonrojó en 2012 cuando le pellizcó un gobierno austerizante en los derechos que más le dolían.
Y es que nuestras grandes leyes, estas que duran treinta años, son tan firmes y sólidas que nos da reparo tocarlas y nos recuerdan que "no somos nadie"; y más nos vale no meterla en la centrifugadora en que andan dándose a coscorrones sus primas, las leyes de educación y sus mutaciones, otra de las patas (perdón, pilares) del estado de bienestar, hoy más necesario que ayer, pero menos que mañana.
Seguiré leyendo de vez en cuando la L 14/1986, como las buenas cosas con fundamento, como esos versos regalados por Rilke (Porque aún las cosas más próximas son / algo muy remoto para los hombres) ó del maestro García Montero (Sí, / tú conoces la tarde que se cae / por la ley de gravedad de quien la mira) y habré de recordarme tantas horas de debate y pensamiento (útiles), sabedor que todo esta pendiente de una gran transformación, ya veremos si para bien, porque en nuestro afán de estar a lo que toca, somos capaces de estar a la vez brindando por añoradas consecuciones de libertad y a la par estar pasando por la picota aquel "135" (otro bolsillo de las grandes) vilipendiado por mayoría y hacer añicos todas estas bravías legislaciones, como decía aquel, en menos que canta un gallo.
¡Sí!, seguiré leyendo la L 14 de aquel evocado año en que me faltaban tres meses para acabar la mili y hacía ocho que ya era "europeo" (como Fó, como Eco o Yourcenar; escribía esta última: "Vivimos abarrotados de estatuas, ahítos de delicias pintadas o esculpidas, pero esa abundancia es ilusoria"); por eso, aunque me ruborice pensando que me es infiel, miraré a papeles con olores más frescos que ya no vienen de la carrera de san jerónimo, ni del paseo del prado, siquiera de la avenida del guadiana, sino de las europas, estas europas que me hablan ya en lenguas de más altos intereses: Health and european integration: part of the problem or part of the solution?.
Cierro parafraseando al de hace cuatrocientos: ... cosas veredes Sancho ...
Juan Ríos Laorden, en Albacete, abril 2016
Una vez concluida la jornada de recuerdo (por tantos) de la Promulgación en España de la Ley General de Sanidad (L 14/1986), estudiada con sudores bubáticos por tantos opositores y olvidada por tantos (después de vísperas); la Ley que recoje como titulares del derecho de la protección de la salud y a la atención sanitaria a propios y extraños (todos los españoles y los ciudadanos extranjeros que tengan establecida su residencia en territorio nacional); la Ley que nos sacó de la beneficencia; la Ley que han sido incapaces de articular por sécula seculorum los diecisiete consejeros de sanidad de turno en su Consejo Interterritorial de Salud que ha contribuido en no pocas ocasiones a imponer postulados partidistas más que facilidades unitarias para la globalidad de los territorios en sus necesidades de salud; la Ley que nos hizo más libres; la Ley que mira para otro lado cuando hay que obligar a colocar todo el dinero que hace falta, en el lugar que hace falta y para los que lo necesitan, a través de una financiación suficiente y finalista; la Ley que modernizó a enfermos y profesionales; la Ley que no acabó con los privilegios de no pocos beneficiarios que siguen teniendo una vía diferente de entrar y relacionarse con los servicios de salud a través de sus mutuas y dejar pendiente como tantas cosas la culminación de la "transición sanitaria española"; la Ley que dejo codearse a la educación para la salud, la promoción para la salud, economía de la salud, las otras saludes (bucodental, mental, ...) con la gran Salud Pública; la Ley que se sonrojó en 2012 cuando le pellizcó un gobierno austerizante en los derechos que más le dolían.
Y es que nuestras grandes leyes, estas que duran treinta años, son tan firmes y sólidas que nos da reparo tocarlas y nos recuerdan que "no somos nadie"; y más nos vale no meterla en la centrifugadora en que andan dándose a coscorrones sus primas, las leyes de educación y sus mutaciones, otra de las patas (perdón, pilares) del estado de bienestar, hoy más necesario que ayer, pero menos que mañana.
Seguiré leyendo de vez en cuando la L 14/1986, como las buenas cosas con fundamento, como esos versos regalados por Rilke (Porque aún las cosas más próximas son / algo muy remoto para los hombres) ó del maestro García Montero (Sí, / tú conoces la tarde que se cae / por la ley de gravedad de quien la mira) y habré de recordarme tantas horas de debate y pensamiento (útiles), sabedor que todo esta pendiente de una gran transformación, ya veremos si para bien, porque en nuestro afán de estar a lo que toca, somos capaces de estar a la vez brindando por añoradas consecuciones de libertad y a la par estar pasando por la picota aquel "135" (otro bolsillo de las grandes) vilipendiado por mayoría y hacer añicos todas estas bravías legislaciones, como decía aquel, en menos que canta un gallo.
¡Sí!, seguiré leyendo la L 14 de aquel evocado año en que me faltaban tres meses para acabar la mili y hacía ocho que ya era "europeo" (como Fó, como Eco o Yourcenar; escribía esta última: "Vivimos abarrotados de estatuas, ahítos de delicias pintadas o esculpidas, pero esa abundancia es ilusoria"); por eso, aunque me ruborice pensando que me es infiel, miraré a papeles con olores más frescos que ya no vienen de la carrera de san jerónimo, ni del paseo del prado, siquiera de la avenida del guadiana, sino de las europas, estas europas que me hablan ya en lenguas de más altos intereses: Health and european integration: part of the problem or part of the solution?.
Cierro parafraseando al de hace cuatrocientos: ... cosas veredes Sancho ...
domingo, 20 de marzo de 2016
ENERO
ENERO
Distancia,
entre el fondo de sí mismo;
conciencia,
de la inexpresión de tu lenguaje.
Me siento estratégicamente equipado
para recorrer este largo invierno,
evolucionar junto al frío,
comprender las desigualdades,
en esta tradición absurda
de girar y girar
para llegar al mismo extremo.
Estoy bien organizado,
endoculturizado y etnocentrado,
juzgando a cada momento
tu valor moral y tus juicios.
No vas a innovar conmigo,
me vas a congelar sin más,
sin pedirme permiso,
hasta que consigas que mis emociones
no aporten ningún rasgo,
ninguna pista.
Me estás observando,
pretendes convivir con mi quietud,
controlar mi pensamiento,
anticiparte a mis sentimientos.
Pero tu estrategia,
la escasa productividad de tu misión,
por más que la repitas
y la amplifiques,
provocará un número infinito de sinergias
que no me desplazarán
ni un milímetro.
Otras gentes, lugares y objetos,
sucumbirán a tu helor penetrante,
pero esta coraza
que me relaciona físicamente con tus actos
crea una violenta repulsa
que me engrandece
y me organiza para no sucumbir,
para generar calor entre tu hielo.
Juan Ríos Laorden
Distancia,
entre el fondo de sí mismo;
conciencia,
de la inexpresión de tu lenguaje.
Me siento estratégicamente equipado
para recorrer este largo invierno,
evolucionar junto al frío,
comprender las desigualdades,
en esta tradición absurda
de girar y girar
para llegar al mismo extremo.
Estoy bien organizado,
endoculturizado y etnocentrado,
juzgando a cada momento
tu valor moral y tus juicios.
No vas a innovar conmigo,
me vas a congelar sin más,
sin pedirme permiso,
hasta que consigas que mis emociones
no aporten ningún rasgo,
ninguna pista.
Me estás observando,
pretendes convivir con mi quietud,
controlar mi pensamiento,
anticiparte a mis sentimientos.
Pero tu estrategia,
la escasa productividad de tu misión,
por más que la repitas
y la amplifiques,
provocará un número infinito de sinergias
que no me desplazarán
ni un milímetro.
Otras gentes, lugares y objetos,
sucumbirán a tu helor penetrante,
pero esta coraza
que me relaciona físicamente con tus actos
crea una violenta repulsa
que me engrandece
y me organiza para no sucumbir,
para generar calor entre tu hielo.
Juan Ríos Laorden
sábado, 19 de marzo de 2016
DÍAS AMBIGUOS
DÍAS AMBIGUOS.
Los días que amanecen grises,
el refrescante olor de la lluvia
regalada durante el sueño
invita a un somero sometimiento
solo apto para sin-padres,
para exploradores de transculturas,
de supraimágenes e infracromatismos.
Me acostumbro a esta máquina del tiempo
que sin percibir su movimiento
agota por falta de intervalos.
Vuelvo a la ventana e inspiro profundamente,
suena Lucky Man en estos viejos oídos,
percibo sobre el horizonte otros tiempos,
lugares, ya remotos y extintos.
No quedan lapsos, ni pausas
para resolver y reencontrar,
para comprender y probar una mínima parte.
Levito entre los acordes de Emerson
me sacio sin encontrar fuerzas de grito,
la afonía de estas cuerdas vocales
me reintegran entre la Fanfare for the Common Man
a los días que amanecen grises,
al refrescante olor de la lluvia,
al somero sometimiento
de una yerma paleta blanca sin colores.
Juan Ríos Laorden
* Recomendaciones para un sábado "sin dejar la mente en blanco":
1. Emerson, Lake & Palmer, Tollwood Festival 1997: https://www.youtube.com/watch?v=IzolW_zewUE
2. Yo, Ulrike, grito: http://youlrikegrito.es/
Los días que amanecen grises,
el refrescante olor de la lluvia
regalada durante el sueño
invita a un somero sometimiento
solo apto para sin-padres,
para exploradores de transculturas,
de supraimágenes e infracromatismos.
Me acostumbro a esta máquina del tiempo
que sin percibir su movimiento
agota por falta de intervalos.
Vuelvo a la ventana e inspiro profundamente,
suena Lucky Man en estos viejos oídos,
percibo sobre el horizonte otros tiempos,
lugares, ya remotos y extintos.
No quedan lapsos, ni pausas
para resolver y reencontrar,
para comprender y probar una mínima parte.
Levito entre los acordes de Emerson
me sacio sin encontrar fuerzas de grito,
la afonía de estas cuerdas vocales
me reintegran entre la Fanfare for the Common Man
a los días que amanecen grises,
al refrescante olor de la lluvia,
al somero sometimiento
de una yerma paleta blanca sin colores.
Juan Ríos Laorden
* Recomendaciones para un sábado "sin dejar la mente en blanco":
1. Emerson, Lake & Palmer, Tollwood Festival 1997: https://www.youtube.com/watch?v=IzolW_zewUE
2. Yo, Ulrike, grito: http://youlrikegrito.es/
martes, 15 de marzo de 2016
VERSOS NÁUFRAGOS EN "TIERRASANGRE"
VERSOS NÁUFRAGOS EN "TIERRASANGRE"
¿No has tenido precisión,
salir a rastrear en el fresco crepúsculo,
miradas nuevas, iris multicolores?
Perderte con un rumbo sin meta,
recuperando imaginaciones y sueños;
oler fragancias desperdiciadas
y frenar tu falso asombro cotidiano;
romper infinitos márgenes
que notas como te vienen encadenando.
¿No has tenido la necesidad,
de compartir simplemente con la vida,
¡ni contigo mismo!, ni con tus suficientes genes,
la calle, el barro, la "tierrasangre"?.
¡No!, no la has disfrutado;
sigues desgastando el cuero que proteje tus pies,
sigues esperando el momento, la fatalidad,
o tal vez no te acerques jamas a esa complexión.
Juan Ríos Laorden
¿No has tenido precisión,
salir a rastrear en el fresco crepúsculo,
miradas nuevas, iris multicolores?
Perderte con un rumbo sin meta,
recuperando imaginaciones y sueños;
oler fragancias desperdiciadas
y frenar tu falso asombro cotidiano;
romper infinitos márgenes
que notas como te vienen encadenando.
¿No has tenido la necesidad,
de compartir simplemente con la vida,
¡ni contigo mismo!, ni con tus suficientes genes,
la calle, el barro, la "tierrasangre"?.
¡No!, no la has disfrutado;
sigues desgastando el cuero que proteje tus pies,
sigues esperando el momento, la fatalidad,
o tal vez no te acerques jamas a esa complexión.
Juan Ríos Laorden
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